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Wal-Mart vs. las pirámides

Laura Carlsen, IRC | 20 de octubre de 2004

Versión original: Wal-Mart vs. the Pyramids
Traducción por: Eugenio Fernández Vázquez

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Programa de las Américas

El espectáculo está lleno de simbolismo. Los planes de expansión de Wal-Mart en México han provocado un moderno choque de pasiones y principios en el espacio de una de las primeras grandes civilizaciones de la tierra.

Hace algunos meses, Wal-Mart, la cadena de tiendas al por menor más grandes del mundo, comenzó silenciosamente a construir una nueva tienda al norte de la ciudad de México. Para muchos se trata solamente de un nuevo paso en su conquista fenomenal del sector de ventas al por menor en México. Pero para otros se trata de aplastar las fundaciones culturales del país. La excavación de la nueva tienda comenzó apenas dos mil metros de las Pirámides del Sol y de la Luna, las estructuras más importantes de la antigua ciudad de Teotihuacan.

Se calcula que el imperio teotihuacano comenzó en fecha tan temprana como el 200 a.C. Creció hasta formar una ciudad de unos 200,000 habitantes en su clímax. Sus calles y edificios sagrados son una maravilla de planeación urbana, organizadas geométricamente a lo largo de la Calzada de los Muertos y con las pirámides en las puntas. Se cree que la posición de cada estructura tenía una significación cosmológica y social, pero los investigadores apenas comienzan a descifrarlo.

El dominio de Teotihuacan llegó hasta el corazón de la tierra maya en Guatemala y a través de lo que hoy día es México. Su mayor símbolo y principio de gobernancia fue la serpiente emplumada, Quetzalcóatl. La civilización cayó en el 700 d.C., en circunstancias que todavía son un misterio.

Desde entonces, otros pueblos y civilizaciones, incluyendo a los aztecas y a la contemporánea sociedad mexicana, han proclamado a la “Ciudad de los Dioses” como su herencia cultural. Los logros a gran escala que representa y el poder de su legado arquitectónico, histórico y espiritual es crucial para la historia y la cultura mexicanas. Líderes indígenas, buscadores del “new age”, turistas y arqueólogos hacen continuas peregrinaciones al lugar.

Si bien se sabe poco del ascenso y caída de Teotihuacan, mucho se sabe sobre el ascenso del imperio Wal-Mart. Desde una tienda en Rogers, Arkansas, fundada por los hermanos Walton en 1962, la empresa creció hasta convertirse en la compañía más grande del mundo.

El mayor símbolo y principio gobernante de Wal-Mart es el signo de dólar. La compañía ha revolucionado el mundo laboral y de los negocios por trabajar barato y crecer mucho. Los costos laborales son mantenidos bajos a través de políticas antisindicales, la contratación de trabajadores indocumentados, lo que muchos han calificado de discriminación contra las mujeres y personas con discapacidad y recortes en los beneficios. Los precios pagados a los proveedores son rebajados al relocalizar la competencia.

En México, la mayor victoria de Wal-Mart en el sector de supermercados comenzó en 1992, cuando compró la cadena más extensa de la nación, Aurrerá, y desde ahí siguió construyendo nuevas tiendas a través del país. Hoy, con 657 tiendas, México tiene más Wal-Marts y afiliados suyos que cualquier otro país, con excepción sólo de Estados Unidos. Apoyada por sus 244,500 millones de dólares en ventas netas anuales, la cadena puede darse el lujo de hacer incursiones todavía mayores en el sector de venta al por menor en el país.

Quienes defienden el Wal-Mart Teotiuhuacan alegan que creará trabajos y se bajarán los precios a los consumidores en la zona, como es la reputación de la tienda. La cadena ya se ha convertido en el mayor empleador privado en México, con más de 100,000 empleados. Pero estudios recientes en Estados Unidos, donde la resistencia a la megatienda está creciendo, muestran que la creación de empleos es más bien cambio de empleador, pues Wal-Mart saca del negocio a las tiendas locales, lo que en muchos casos lleva a pérdidas netas de empleos.

La oposición a la tienda es lidereada por un grupo diverso de vendedores locales, artistas, actores, académicos y organizaciones indígenas que protestan contra el daño a la rica herencia cultural mexicana. A través de ceremonias, huelgas de hambre, manifestaciones y la cobertura en medios, el movimiento para defender el sitio ha mantenido el conflicto en la mente de la opinión pública y ha aumentado los costos en imagen para la transnacional. Los oponentes han comunicado sus preocupaciones a la UNESCO y al congreso mexicano.

La excavación en el sitio ha revelado reliquias arqueológicas de las capas de civilizaciones que han poblado Teotihuacan. Los trabajadores de la construcción de Wal-Mart dijeron al diario nacional La Jornada que tenían órdenes de esconder todas las piezas que encontraran. La presencia de reliquias requiere que las excavaciones se lleven a cabo con mucho más cuidado o que de plano se detengan. Estos son procesos para los que Wal-Mart claramente no tiene tiempo.

El poder económico de Wal-Mart como empleador e inversor, sin embargo, es una fuerza que debe reconocerse, especialmente si se consideran las altas tasas de desempleo en México y la crónica dependencia de las divisas extranjeras. El gobernador del Estado de México Arturo Montiel anunció que haría un esfuerzo por relocalizar la tienda que se planea construir, pero la iniciativa de disolvió inexplicablemente apenas unos días después. Wal-Mart se niega a cambiar de lugar, alegando que obtuvo los permisos legales y que ha cumplido con todos los requerimientos formales.

La disputa de hoy en Teotihuacan no es una batalla entre el pasado y el futuro. Es una lucha sobre el derecho de una nación a definirse a sí misma. Para los defensores del sitio, reunidos detrás de carteles en los que se lee “No arruinen las ruinas”, las pirámides simbolizan la herencia cultural de la nación, pero también constituyen una parte de su integridad contemporánea. México en la era moderna sigue siendo un país que se define por leyendas y cuya identidad colectiva--a diferencia de su neófito vecino del norte--viene de hace miles de años.

En este contexto, Wal-Mart es un símbolo de la insensibilidad cultural de la integración económica. Aunque sus acciones pueden ser técnicamente legales, al final podrían pagar un alto precio por ellas.

Y si hay algo que Wal-Mart odia, son los precios altos.

Laura Carlsen es directora del Programa de las Américas (en línea en www.americaspolicy.org), un programa del Interhemispheric Resource Center (IRC, en línea en www.irc-online.org).

 

Recursos

¡ACTÚA!

Escribe al director general de Wal-Mart, H. Lee Scott, para pedir que relocalice la tienda:

Wal-Mart Stores, Inc.
702 S.W. 8th Street
Bentonville, AR 72716
Teléfono: 1-800-WALMART (1-800-925-6278)
cstreply@wal-mart.com
Web: http://www.walmart.com

Escribe también al gobernador del estado de México, Arturo Montiel: gob@gubernatura.gem.gob.mx


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Cita recomendada:
Laura Carlsen, "Wal-Mart vs. las pirámides," Programa de las Américas (Silver City, NM: Interhemispheric Resource Center, 20 de octubre de 2004).

Ubicación en Internet:
http://ircamericas.org/esp/832

Información de producción:
Escritor: Laura Carlsen, IRC
Traduccion: Eugenio Fernández Vázquez
Editor:
Producción y diseño: Tonya Cannariato, IRC

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