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Ganan terreno las fuerzas para restringir la inmigración en Estados Unidos

Tom Barry | 21 de octubre de 2004

Disponible en la traducción: Immigration Restrictionism Gains Political Clout

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Programa de las Américas

Las fuerzas anti-inmigración han ganado nueva fuerza en un clima político en Estados Unidos que se caracteriza por el miedo y la vulnerabilidad. Hasta hace poco, los partidarios de restringir la inmigración no habían logrado generar mucho interés hacia sus propuestas draconianas de cortar los flujos migratorios. Sin embargo, la ola de xenofobia asociada a la “guerra global contra el terrorismo” y la pérdida generalizada de empleos han dado lugar a una nueva ola de iniciativas anti-inmigración.

Este contragolpe contra los inmigrantes había sido hasta hace poco visible sobre todo en la política local y estatal. Los lobbies nacionales anti-inmigrantes como la Federación Estadounidense por la Reforma Migratoria y NumbersUSA han apoyado iniciativas restrictivas en el Congreso, pero han tenido más éxito en su trabajo con fuerzas anti-inmigrantes fuera de Washington DC.

Como muchas otras iniciativas locales y estatales para restringir la migración, la iniciativa “Protege a Arizona Ahora” (Protect Arizona Now--PAN), que limitaría todos los servicios gubernamentales para los migrantes y que los residentes del estado votarán en noviembre, está vinculada con grupos xenófobos y racistas. El gobernador de California Arnold Schwarzenegger, haciéndole el juego a los sectores anti-inmigrantes liderados por grupos abiertamente racistas como la Coalición para la Reforma Migratoria de California, vetó el mes pasado una medida para autorizar la expedición de licencias de manejo para residentes indocumentados.

En el Capitolio, sin embargo, los partidarios de restringir la migración no han logrado ganar, hasta recientemente, apoyo para sus propuestas de reducir las visas para refugiados, negar la ciudadanía estadounidense para los hijos nacidos en el territorio de “extranjeros ilegales”, prohibir la concesión de amnistías para cualquiera que haya entrado ilegalmente en el país y acelerar los procedimientos de deportación al limitar apelaciones y audiencias. Sin embargo, quienes proponen imponer estas restricciones, liderados por el republicano de Colorado Tom Tancredo, lograron agregar muchas de sus propuestas anti-inmigración a la Ley para la Reforma de los Servicios de Inteligencia aprobada por la cámara baja el 8 de octubre.

El Caucus por la Reforma Migratoria, creado en 1999 por Tancredo, tiene más de 70 miembros. El caucus, si bien de palabra está dedicado a “enfrentar las consecuencias positivas y negativas de nuestras políticas migratorias”, de hecho abriga una visión alarmista de los inmigrantes. Advierte que hay un “problema generalizado de votos de extranjeros ilegales” y un “crecimiento explosivo de la migración legal”. El caucus también ha expresado su preocupación sobre los flujos migratorios ilegales, llamando a una aplicación de la ley más firme y a una vigilancia más fuerte de la frontera.

La página del Caucus por la Reforma Migratoria de Tancredo tiene muchas similitudes con las páginas de organizaciones xenófobas y supremacistas como la Patrulla Fronteriza Americana y el Consejo de Ciudadanos Conservadores. Muestra dos documentales televisivos--titulados “Terrorist Alley” (Callejón Terrorista) y “The Terrorist Next Door” (El Vecino Terrorista)--en los que Tancredo advierte, sin mostrar evidencias concretas, que la frontera entre México y Estados Unidos es una puerta abierta para los terroristas islámicos.

La página web oficial del Caucus muestra una foto de una tumba con una cruz de madera en la que se lee “No Olvidado”. Bajo la foto, los autores de la página web del Caucus agregaron el siguiente pie de foto: “Los residentes de Imperial County, los más pobres de California, enfrentan Constantes Recordatorios de los Costos de la Rampante Inmigración Ilegal, que Impone Increíbles Tensiones Financieras, algunas veces de las formas menos pensadas”. La preocupación de Tancredo y los miembros del Caucus anti-imigración no son los millones de inmigrantes que mueren al intentar cruzar las desérticas fronteras, sino los costos que para el público representa el enterrarlos.

Cuando la Comisión del 11 de Septiembre presentó su reporte final, el congresista Tancredo dijo que había encontrado “perturbadora la falta de recomendaciones en torno a la vigilancia en la frontera”. Repitiendo su monótono mensaje, Tancredo advirtió que “el reporte no reconoce un hecho fundamental. Si no dediquemos la energía requerida para mantener nuestra primera línea de defensa--la seguridad fronteriza y la vigilancia migratoria--muchas de las otras recomendaciones serán, en el mejor de los casos, cosméticas, y en el peor, completamente irrelevantes”.

Las añadiduras de Tancredo a la Ley de Reforma de los Servicios de Inteligencia de la Cámara de Representantes incorpora, por la puerta trasera, medidas que él y otros partidarios de restringir la migración no han podido pasar por el voto directo. La Ley de la Cámara--aprobada por 282 votos contra 134--difiere considerablemente tanto de la versión del Senado como de las recomendaciones de la Comisión del 11 de Septiembre, puesto que contiene restricciones para los migrantes que buscan asilo político, un recorte a los derechos procesales de quienes no sean ciudadanos, y restricciones federales en el tipo de documentación que las entidades gubernamentales pueden aceptar como formas válidas de identificación.

La Ley de la Cámara de Representantes, que fue apoyada por el liderazgo de la Cámara a pesar de las preocupaciones expresadas por la Casa Blanca, incluye también una provisión para abreviar los procesos de deportación para los inmigrantes que hayan estado en el país por menos de cinco años. De acuerdo con el liberal Foro Nacional sobre la Migración, “estas deportaciones sin juicio migratorio, sin proceso en forma, sin día en la corte y sin ninguna oportunidad realista para defenderse de una expedita deportación no tienen nada que hacer en una ley que pretende implementar las recomendaciones de la Comisión del 11 de Septiembre”.

Refiriéndose a las provisiones anti-inmigración de la Ley de Inteligencia de la Cámara, líderes del Comité Directivo de Familiares del 11 de Septiembre, una organización de familiares de los víctimas del ataque, declararon que la Reforma de los Servicios de Inteligencia debería estar “libre del lenguaje o de las enmiendas que contengan provisiones excesivas o de extender o expandir el Acta Patriótica”. El líder de la mayoría en la Cámara, Tom DeLay, defendió la Ley de la Cámara diciendo que los añadidos eran “sólo cosas de sentido común que tenemos que arreglar”.

Una vez más, temas de inteligencia se han convertido en el conducto para otras agendas.

Después de los ataques del 11 de septiembre, los neoconservadores, junto con Rumsfeld y Cheney, lanzaron operaciones para manipular la inteligencia estadounidense como parte de su plan para invadir Irak, a pesar de la falta de evidencia sólida que probara que Irak tenía armas de destrucción masiva o lazos con Al Qaeda.

Esta vez, los anti-imigracionistas en el Partido Republicano están torciendo la reforma de los servicios de inteligencia a favor de sus propios intereses. En una movida para ganar los votos latinos, al mismo tiempo que apoyaban la agenda de los grandes negocios que necesitan mayores flujos de trabajo migrante barato, el presidente Bush había expresado en los primeros tiempos de su administración su apoyo a una amnistía para los inmigrantes y nuevas provisiones para trabajadores huéspedes--propuestas que fueron amargamente rechazadas por restriccionistas como Tancredo.

Ahora, en medio de la carrera por la presidencia, el presidente y los senadores republicanos encontrarán difícil rechazar las restricciones insertadas en la reforma de inteligencia por los republicanos de la Cámara. Como ellos saben bien, los partidarios de restringir la migración constituyen parte del corazón de los electores conservadores. Y así como el Presidente ha aprovechado la estrategia del miedo y el nacionalismo asociados con la “guerra global contra el terrorismo” para aumentar su capital político, los partidarios de restringir la inmigración han impulsado, de forma oportunista, su propia agenda anti-inmigración al argüir razones de seguridad nacional.

Es probable que en las próximas semanas la política de toma-y-daca resultará en la aprobación de la Ley de Reforma de los Servicios de Inteligencia. Sin embargo, sea cual sea el resultado, está claro que las fuerzas anti-inmigrantes de línea dura--desde los “vigilantes” de la frontera hasta el Caucus por la Reforma Migratoria--han metido su agenda por la restricción de la inmigración en el centro de la nueva política estadounidense del miedo y el odio.

Tom Barry es analista con el IRC Programa de las Américas (www.americaspolicy.org) y Director de Análisis Político para el Interhemispheric Resource Center (IRC, www.irc-online.org) donde dirige el Programa Right Web (rightweb.irc-online.org).

Para usar este artículo, favor de contactar a americas@ciponline.org. Las opiniones expresadas aqui son del autor y no necesariamente representan las opiniones del Programa de las Américas o el Centro para la Política Internacional.

 


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Cita recomendada:
Tom Barry, "Ganan terreno las fuerzas para restringir la inmigración en Estados Unidos" Programa de las Américas (Silver City, NM: Interhemispheric Resource Center, 21 de octubre de 2004).

Ubicación en Internet:
http://ircamericas.org/esp/830

Información de producción:
Escritor: Tom Barry
Editor: Laura Carlsen, IRC
Producción y diseño: Tonya Cannariato, IRC

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