Programa de las Américas del CIP - Un nuevo mundo de acción ciudadana, análisis, y alternativas políticas
Programa de las Américas | Boletín Americas
Programa de las Américas Serie Acción Ciudadana en Las Américas, no. 16

Campaña Transfronteriza consigue triunfo para sindicato de maquila

Enlace y SINTTIM | 1 de marzo de 2005

Disponible en la traducción: Customer-Oriented, Cross-Border Campaign Wins Maquila Union Demands

Bajar y Imprimir

Enviar

Retroalimentación

Programa de las Américas

Trabajadores de la planta maquiladora Pung Kook, que fabricaba equipo para una marca internacional en La Paz, Baja California Sur, México, se organizaron para mejorar sus condiciones laborales. Pero entonces su empleador corporativo descabezó su local sindical y transfirió sus operaciones al extranjero, dejándolos sin trabajo y sin la liquidación que por ley les correspondía. Era un caso clásico de manipulación de las leyes globales del comercio por parte de una corporación transnacional para reducir costos de producción a costa de los productores. Así que los trabajadores subieron al escenario y consiguieron el apoyo de un grupo estadounidense sin fines de lucro en un esfuerzo transfronterizo que consiguió que se les otorgara una indemnización por el cierre de la planta en diciembre de 2004. Gracias a tácticas innovadoras de contraataque, el movimiento se convirtió en un ejemplo del éxito de activistas ciudadanos a la hora de aliarse para vencer las pocas posibilidades de triunfo que les dan las fuerzas de la integración político-económica regional.

Desde su inauguración en 1995, la fábrica coreana Pung Kook de La Paz contrató gente para fabricar equipaje y mochilas para Adidas Salomon, Lands’ End y Patagonia. En algunas ocasiones, hasta 800 trabajadores laboraban en la planta por menos del salario mínimo mexicano. Ante el trato hostil de su empleador transnacional, decidieron unirse a un sindicato democrático en 1998. Votaron por formar parte del Sindicato Independiente de Trabajadores y Trabajadoras de la Industria Maquiladora (SINTTIM).

En marzo de 2003, Pung Kook cerró su fábrica en La Paz. Después del cierre, la compañía se negó a liquidar a los trabajadores según lo establecido por la ley laboral mexicana, a pesar del hecho de que algunos de ellos tenían más de ocho años trabajando en la planta. La corporación movió todas sus operaciones a Asia, lejos del alcance de la legislación mexicana y del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

El SINTTIM vio esto como parte de un patrón de abusos en las relaciones obrero-patronales que resulta en que los trabajadores pobres se hundan todavía más en la pobreza, aumentando la brecha en la distribución del ingreso. Los empleados de la planta en La Paz de Pung Kook se dieron cuenta de que ésta era sólo una de las muchas instancias en que las corporaciones buscan minimizar sus costos de nómina a través de cierres periódicos de plantas y de transferir su producción a lugares donde los trabajadores pueden ser empleados con salarios menores. Decididos a defender las prácticas laborales justas, los miembros del sindicato buscaron la ayuda de Enlace, una organización no gubernamental (ONG) de Pórtland, Oregon.

Problemas clave de la fuerza de trabajo de Pung Kook

  • Salarios ilegales: Pung Kook sistemáticamente pagó a sus trabajadores un salario 2 pesos inferior al mínimo, un 6% menos de lo que estaba obligado a pagar.
  • Seguridad: El síndrome del túnel de Carpal fue ampliamente reportado debido a movimientos repetitivos, a la velocidad y al stress de la línea de montaje.
  • Salud: Tanto adultos como niños sufrieron problemas pulmonares por el plástico quemado. Como concesión para los turnos de doce horas, la compañía permitió a sus empleados traer a sus niños al trabajo. Parte del proceso para fabricar equipaje y mochilas incluía derretir molduras de plástico para ajustarlas a las formas requeridas. La compañía no otorgó ninguna protección para los trabajadores o sus hijos, presentes en el lugar de trabajo.
  • Violación al derecho de organización: En junio de 2001, Pung Kook despidió a la presidenta del local sindical Raquel Espinoza por su trabajo organizativo.
  • Pago por liquidación: En marzo de 2003, Pung Kook cerró la planta. La gerencia informó a los trabajadores que el cierre era temporal y pagó la liquidación requerida para un cierre temporal -considerablemente menos de lo requerido para un cierre permanente.
  • Cumplimiento de la legislación laboral: Pung Kook salió entonces de México, quedando fuera del alcance de la legislación laboral mexicana. Bajo estas leyes, para un cierre permanente de la planta, deberían haber pagado a los trabajadores tres meses de liquidación más 32 días por cada año de servicio.

Los activistas de Enlace veían a México como una de las muchas economías nacionales dependientes del sector manufacturero centrado en la exportación y controlado por corporaciones transnacionales. Esta dependencia lleva generalmente a pasar por alto las violaciones a las leyes domésticas diseñadas para proteger los derechos de los trabajadores a un salario mínimo y a un pago por liquidación en caso de cierre de la plantas. Los trabajadores, de quienes estas prácticas ilegales abusan, no tienen salidas legales. Además, las compañías de propiedad local son presionadas para saltarse las leyes laborales locales o ser expulsadas del mercado por las compañías transnacionales que operan con muy bajos costos laborales.

Por eso Enlace se unió al SINTTIM en una campaña que duró un año, desde el día del cierre de la fábrica en 2003 hasta el 2004, cuando Pung Kook accedió a pagar a los trabajadores lo que les debía según las leyes mexicanas y una restitución por daños a su sindicato independiente.

Con los trabajadores de la fábrica, Enlace desarrolló una estrategia internacional a distintos niveles para presionar a Punk Kook y lograr que cumpliera la ley. Reclutó grupos en Pórtland, Los Ángeles, Ciudad de México, Toronto y Seúl, al tiempo que el SINTTIM escalaba sus acciones en Baja California Sur.

La primera fase comenzó en Oregon. El grupo organizó el apoyo de diversas organizaciones laborales locales, incluyendo a la Coalición de Organización Laboral Transfronteriza de Pórtland (CBLOC, por sus siglas en inglés), para confrontar a Adidas en sus oficinas centrales en la ciudad. Pero la confrontación nunca tuvo lugar, pues Adidas, ansiosa por evitar una debacle de relaciones públicas, casi inmediatamente contactó a Enlace para discutir la situación. Los representantes de la ONG sabían, por un miembro de la organización de Abogados de Trabajadores Inmigrantes de Koreatown (KIWA, por sus siglas en inglés) en Los Ángeles, que Pung Kook seguía manufacturando productos para Adidas en su planta de Singapur y por lo tanto era susceptible a presiones de Adidas. Enlace respondió a la petición de Adidas de tener una opinión legal mexicana arreglando una consulta con el abogado laboral Arturo Alcalde. Adidas subsecuentemente acordó presionar a Pung Kook para que pagara a los miembros del SINTTIM la liquidación que correspondía.

El caso Pung Kook parecía difícil de ganar, sobre todo en el contexto del historial de fracasos de los sindicatos a la hora de la organización y defensa laboral en el sector de la maquila mexicana.

Pung Kook violó la legislación mexicana respecto a la liquidación por cierre del lugar de trabajo que debe pagarse a los trabajadores de una planta cerrada permanentemente, pagándoles una fracción de las cantidades requeridas con el pretexto de un cierre temporal. Aparentemente, la corrupción de la junta laboral local de La Paz facilitó esto.

Pung Kook exigió a los trabajadores que firmaran una hoja de papel en blanco como prerrequisito para recibir sus pagos finales. Funcionarios de la compañía adjuntaron entonces a la hoja de papel un documento estableciendo que los firmantes estaban satisfechos y no deseaban tener una compensación de la compañía más allá de ese pago. Pung Kook entregó estas firmas a Adidas como “prueba de que los trabajadores no tienen queja contra Pung Kook.” La comisión laboral aceptó estos documentos sin cuestionarlos a pesar de las protestas de los trabajadores. Más tarde, evidencias de que los miembros de la comisión habían aceptado sobornos de la compañía para enterrar el caso alimentaron las sospechas en torno de la actuación de la comisión encargada de vigilar el cumplimiento de la legislación laboral mexicana.

 

Un nuevo enfoque corporativo genera agenda alternativa

Retos clave al resolver los problemas en Pung Kook

  • Pung Kook no estaba sujeta a la legislación mexicana desde que dejó de tener negocios en México.
  • Pung Kook no estaba sujeta al acuerdo laboral paralelo al TLCAN desde que sacó todas sus operaciones de América del Norte.
  • La presión de uno de los mayores clientes de Pung Kook, Adidas, no fue suficiente. Durante las negociaciones, Pung Kook dijo a Adidas que tenía otro cliente potencial (insinuando que era Wal-Mart) que podía asumir las órdenes si Adidas cancelaba su contrato.
  • El nombre de Pung Kook era desconocido en Estados Unidos y Canadá, lo que hacía que un boicot fuera imposible de organizar.
  • La evidencia mostraba que había corrupción en la comisión laboral local de La Paz.
  • El SINTTIM no tenía presencia en la Ciudad de México, así que no podía presionar directamente a la embajada coreana, y estaba geográficamente aislado de sus aliados en la mayor parte del país (La Paz está a más de 3200 kilómetros de la Ciudad de México, y el dinero para viajes escaseaba).
  • Barreras geográficas, culturales y lingüísticas separaban al SINTTIM de sus aliados en Estados Unidos.
  • Adidas insistió en obtener una opinión legal de apoyo de un abogado laboral mexicano respetado antes de actuar a favor del SINTTIM.

Pung Kook buscaba reducir sus costos huyendo a mercados laborales más baratos. Intentó un nuevo acercamiento evitando pagar a los trabajadores lo que les debía, no sólo saltándose la indemnización por despido, sino además saliendo de México y Norteamérica, lejos del alcance de la legislación mexicana y del TLCAN en su conjunto. Puesto que la planta de La Paz era el único local de la compañía en América del Norte, la salida de Pung Kook dejó a los trabajadores sin recursos legales.

Al engañar a los trabajadores de la fábrica de Baja California Sur respecto de la liquidación que se les debía por el cierre de la planta, Pung Kook trataba de alcanzar un nuevo nivel de reducción de costos que excedía el de sus pares en las corporaciones globales que operaban en el sector manufacturero de exportación mexicano. De haber llevado hasta el fin esta estrategia de reducción de costos, habría contribuido significativamente a la tendencia entre las corporaciones globales de violar los de por sí débiles estándares laborales de los países pobres y moverse fuera de toda jurisdicción en la que estos estándares sean aplicables.

Además de la dura situación de los trabajadores, estos factores contribuyeron a la decisión de Enlace de enfocarse en Pung Kook como un caso modelo de defensa de los derechos laborales en un ambiente de trabajo globalizado. Enlace y el SINTTIM buscaron mostrar a Pung Kook, a sus clientes corporativos y al Departamento Coreano de Comercio como responsables por el trato que Pung Kook dio a sus trabajadores en México. Desde su nacimiento en 1998, Enlace ha desarrollado un sistema de organización para enfrentar el dilema sobre cómo puede una organización pequeña, con pocos fondos y con una capacidad limitada como el SINTTIM, tener éxito en una campaña contra una corporación gigante, depredadora y transnacional.

La receta de Enlace es asumir un enfoque que integre el uso de procesos de desarrollo y planeación específicos para fortalecer internamente a la organización, con estrategias para aumentar la capacidad de dicha organización para llevar a cabo una campaña de largo alcance. La campaña está basada en el uso creativo de la investigación de la corporación centrándose en su plan de trabajo, en impulsar actividades de solidaridad contra objetivos corporativos específicos a través de aliados concretos y en ir evaluando la campaña conforme se va desarrollando.

La campaña del SINTTIM contra Pung Kook incluye estos tres elementos y se ha convertido en un ejemplo de cómo un sindicato local independiente o una central de trabajadores pueden obtener victorias fundamentales contra las corporaciones globales. Las demandas del SINTTIM a Pung Kook fueron: compensación por el tiempo perdido y reparación de daños por despedir a la presidenta local Raquel Espinoza; el pago de tres meses más 32 días por cada día de servicio de los trabajadores despedidos, y pagos por indemnización de daños al sindicato.

 

Acción ciudadana: el SINTTIM asoma

Demandas de los trabajadores

  • Compensación para la presidenta del local sindical Raquel Espinoza con pagos por daños y por el tiempo perdido.
  • El pago de los salarios de tres meses, más los de 32 días por cada año de servicio de los trabajadores despedidos.
  • Pagos por daños y perjuicios al sindicato.

El SINTTIM tiene raíces hondas en la comunidad. En 1993, trabajadores de por lo menos cinco maquiladoras organizaron un desfile para obtener el registro y consiguieron que el gobierno lo otorgara, cubriendo así uno de los requisitos para poder representar los intereses de los trabajadores de la industria maquiladora de Baja California Sur. El logro fue alabado en un momento en que los sindicatos independientes apenas existían en México, mucho menos en el naciente sector de la producción relocalizada.

Cuando surgió el caso Pung Kook, el SINTTIM pidió ayuda a Enlace. La directora de los organizadores de Enlace Mary Mendez viajó a México y diseñó, con los líderes del SINTTIM, un plan de acción estratégica conjunto para presionar a Pung Kook para que pagara a sus trabajadores lo que se les debía después del cierre de la planta. Enlace y el SINTTIM establecieron canales regulares de comunicación para coordinar las actividades de la campaña.

Como parte del plan para presionar a Pung Kook, el SINTTIM desarrolló alianzas locales efectivas con el Frente Sindical, un grupo de sindicatos que emitió declaraciones públicas de apoyo. Además, el sindicato del personal académico de la Universidad Autónoma de Baja California Sur ayudó dando asesoría legal gratuita. Esto creó una fuerza que presionó a los gobiernos local y estatal. La alianza con los profesores también dio a los trabajadores acceso a internet a través de la universidad.

El SINTTIM y Enlace pensaban que Pung Kook respondería a la presión de su cliente corporativo. Enlace organizó y facilitó una reunión en la Ciudad de México entre representantes de Adidas, el SINTTIM y el abogado Alcalde, que legitimaron las demandas del sindicato. Adidas accedió entonces a actuar como intermediario con Pung Kook.

El plan también llamó a una serie de acciones en los que el SINTTIM consiguiera apoyo local y presionara a objetivos locales de la campaña, incluyendo al gobernador y la Junta Local de Conciliación y Arbitraje, la agencia gubernamental encargada de aplicar la legislación federal del trabajo. Enlace organizó el apoyo de aliados en Estados Unidos y México, que presionaron a Pung Kook a través de acciones sincronizadas con las actividades locales organizadas por el SINTTIM.

En julio de 2004, acciones coordinadas se sucedieron por el mundo.

Tácticas y estrategia efectivas

  • Enlace analizó el plan de negocios corporativo de Pung Kook con particular atención a posibles formas de entorpecer su implementación.
  • SINTTIM y Enlace sostuvieron sesiones de planeación estratégica periódicas. Cuando fue posible, éstas tuvieron lugar en La Paz, pero la mayoría de las sesiones se realizaron por teléfono o por correo electrónico.
  • Enlace recrutó a KIWA, una organización de inmigrantes en Los Ángeles, para activar a sus aliados (La Casa Coreana de Solidaridad Internacional) en un país clave (Corea del Sur).
  • Enlace y el SINTTIM sincronizaron sus acciones impactando sobre los clientes y los principales apoyos de la corporación.
  • Enlace desarrolló un intermediario efectivo (Adidas Salomón) para lidiar directamente con la compañía.
  • Enlace y el SINTTIM organizaron la presión internacional (faxes, llamadas telefónicas, correos electrónicos) a los gobiernos local y estatal para lidiar con las demandas de los trabajadores.

En la Ciudad de México, la ONG Servicio, Desarrollo y Paz (Sedepac) y el Frente Auténtico del Trabajo (FAT) organizaron una delegación que fuera a la embajada de Corea del Sur y entregara una petición directamente al embajador pidiendo al gobierno sudcoreano que presionara a Pung Kook.

En Seúl, la Casa Coreana de Solidaridad Internacional, una organización paraguas coreana, realizó dos manifestaciones públicas que atrajeron la atención sobre las acciones ilegales de Pung Kook. Esto sucedió al mismo tiempo que las acciones realizadas por la comunidad coreana de Los Ángeles. Los medios coreanos cubrieron tanto las protestas de Seúl como las de Los Ángeles. La sincronización puso el tema en la mira de los medios en Corea.

En Los Ángeles, KIWA y el Centro de Trabajadores Maleteros dieron una conferencia de prensa e hicieron una manifestación el 17 de julio de 2004 afuera del consulado sudcoreano. Una delegación con cuatro miembros se reunió con el cónsul de Corea del Sur, que acordó entregar el mensaje a la embajada mexicana en su país. Prometió también entregar una petición al Ministerio Sudcoreano de Comercio, Industria y Energía, a cargo de las inversiones en el extranjero.

Además de estas manifestaciones, aliados en Estados Unidos enviaron cartas y faxes de apoyo a los consulados sudcoreanos en San Francisco, Boston y la Ciudad de México.

Dos días después de estos eventos sincronizados, el 19 de julio de 2004 Pung Kook contactó a Adidas e indicó su interés en negociar.

El éxito de la campaña de Enlace y el SINTTIM radicó en la aplicación de dos premisas básicas. La primera, Pung Kook había violado la legislación mexicana, los estándares establecidos por la Organización Internacional del Trabajo de las Naciones Unidas y la mínima decencia humana al mentir a los trabajadores sobre el cierre de la planta y pagarles una fracción de lo que se les debía como pago por liquidación; al despedir a Espinoza por su actividad sindical, y por no proveer atención médica a los trabajadores accidentados en el trabajo. La compañía tenía por ello la obligación de compensar propiamente a los trabajadores, a la presidenta del sindicato Espinoza y a los trabajadores accidentados. La segunda, los clientes de Pung Kook no harían negocios con la compañía si ésta se negaba a cumplir con estas demandas.

 

Problemas locales vinculados con temas globales

Al mantenerse firmes ante Pung Kook, Enlace y el SINTTIM se involucraron en una lucha de proporciones como las de David y Goliat. La ventaja del sindicato y la ONG fue no tener una burocracia tan grande como la de la corporación transnacional. Fueron capaces de tomar decisiones razonablemente rápido. Fueron forzados a conseguir el apoyo de una variedad de grupos, incluyendo aliados progresistas tradicionales pero también de uno de los clientes más importantes de la corporación, otra compañía global (Adidas Salomón). Con el apoyo de estos aliados, fueron capaces de familiarizarse con los objetivos de mercado de la corporación y sus puntos clave de distribución. Internet, con su doble capacidad de teléfono gratuito y de correo, hizo posible planear acciones que tuvieron lugar al mismo tiempo en ciudades elegidas a través del mundo –La Paz, la Ciudad de México, Los Ángeles y Seúl.

Los organizadores han caído en la cuenta de que el comportamiento destructivo de las corporaciones se ha vuelto común alrededor del globo. Muchas comunidades obreras tanto en los países en desarrollo como en los industrializados han pasado por tiempos duros a causa de los métodos de las corporaciones globales del sector manufacturero. Este proceso incluye adquirir porciones sustanciales de los mercados laborales y comerciales locales y reducir los estándares locales de vida para operar plantas. Después, implica cerrar las fábricas y moverlas a otro lado para repetir el mismo proceso a un costo más bajo.

Para detener esta estrategia corporativa antisocial, es importante presionar de forma efectiva a las corporaciones en las locaciones donde han escapado de la jurisdicción gubernamental para saltarse los derechos de los trabajadores. El hecho de que algunas organizaciones puedan y estén dispuestas a perseguir a dichas compañías para conseguir una restitución, sin importar dónde se relocalicen, puede servir como un incentivo para que otras compañías respeten a los trabajadores y sus comunidades donde establezcan su producción.

Activistas de distintos continentes, de muy diversas culturas, comunicándose en lenguajes diferentes, encontraron la fuerza para involucrarse en la campaña contra Pung Kook cuando supieron que su participación podía hacer una contribución clara y específica para el éxito.

Para usar este artículo, favor de contactar a americas@ciponline.org. Las opiniones expresadas aqui son del autor y no necesariamente representan las opiniones del Programa de las Américas o el Centro para la Política Internacional.

 

Recursos

Enlace
320 SW Stark #410
Portland, OR 97204
Tel: (503) 295-6466
Fax: (503) 295 6402
Web: http://www.enlaceintl.org
Email: info@enlaceintl.org
Email: Director Ejecutivo, Peter Cervantes-Gautschi, pcg@enlaceintl.org
Email: Jefa de Organización, Mary Mendez, mary@enlaceintl.org

SINTTIM (Sindicato Independiente de Trabajadores y Trabajadoras de la Industria Maquiladora de Baja California Sur)
Esquina 5 de Mayo y Meliton Albañez #310
La Paz, Baja California Sur, México
Tel:(612) 128-1084, 6611
Email: sinttim@hotmail.com
Tel: Gilberto (Tito) Piñeda Bañuelos (612) 122-5633
Email: tito@uabcs.mx
Tel: Raquel Espinoza (612) 122-4063

Koreatown Imigrant Workers’ Advocates (KIWA)
3465 West 8th Street
Los Angeles, CA 90005
Tel: (213) 738-9050
Fax: (213) 738-9919
Web: http://www.kiwa.org
Email: Danny Park, director ejecutivo, dannypark@kiwa.org
Email: Organizadora Yoonsoon (Cindy) Cho, choys@kiwa.org

Garment Worker Center
1250 S. Los Angeles Street, Suite 213
Los Angeles, CA 90015
Tel: (213) 748-5866
Fax: (213) 748-5876
Web: http://www.garmentworkercenter.org
Email: Organizadora Joann Lo, jlo@sweatshopwatch.org

Arturo Alcalde
Esquina Dr. Lucio con Lisiaga
Edificio Correon, Interior 602
Mexico, DF, México
Tel: (555) 588-4813, 0060


Sign up for Americas Policy Program Mailings (suscribirse)


Publicado por el Programa de las Américas. Todos los derechos reservados.

Cita recomendada:

Ubicación en Internet:
http://ircamericas.org/esp/745

Información de producción:
Escritor: Enlace y SINTTIM
Editor: Laura Carlsen y Talli Nauman, IRC
Producción y diseño: Chellee Chase-Saiz, IRC

Commentario
La discusión para esta historia ha estado cerrada.
 
 
1717 Massachussets Ave NW Suite 801, Washington DC 20036 | americas@ciponline.org | (202) 536 2649 | www.americaspolicy.org

Copyright © 2008. All rights reserved.